Invierno de 2010, decidido a buscarme indago por los callejones de la ciudad. Pertrechado con una fotografía de mi rostro desconocido en el bolsillo trasero de mi pantalón, salgo a patear las calles. El cometido se convierte en epopeya.

Sábado, 13 de febrero

Las nubes grises no me dejan ver el sol. Sí, hace frio. Sentado en el bordillo de la acera quemo un poco de hachís para fumar. Estoy decidiendo si hoy busco o no. De momento observo. Ni gota de aire, perdón Jesús de viento, pero hace frio. Un autobús azul con todas la ventanas traseras pintadas con grafitis . Veinte lo menos. Tres mil euros por veinte, sesenta mil euros. ¡Suerte Señora Botella! Hoy va a tener para comer y regalarle un nuevo dedo corazón a su marido, ayer lo desgastó. Coche de Securitas a toda pastilla. Una grúa de ciento diez años acarreando un coche de ciento veinte. Siento mariposas en el estomago. La misma grúa acarreando un coche de dos años. Otra caladita. Bliss de Muse en los cascos y la fotografía de mi rostro desconocido en el bolsillo trasero del pantalón. ¡A quién le importa ahora, no pienso buscar, o sí! Un señor con corbata azul metálica a juego con su coche nuevo un mini azul metálico. Nubes de color azul metálico. Los ojos de ella no son azules pero son tiernos, me gustaría besar sus labios pero nunca se lo he dicho. Parking público. Acercándose por la acera una chica joven con el rostro encajado en cansancio arrastra dos bolsas de la compra, una en cada mano. ¿Ayuda? No, gracias. Puedo. Pienso, ¿el feminismo ha hecho daño a la caballerosidad? Una cala más. No sé. TNT, sudadera naranja reconocible. ¿Dónde están los paquetes? Acaba Bliss. Otra calada. Otro autobús con dos pintadas. Seis mil euros. Caja a favor del Ayuntamiento. Ciento diez años de humanidad agarrados del brazo. Setenta años una y cuarenta la otra. Oh, qué guapo y qué casual el chaval que pasa por delante de mis ojos. Me apetece preguntarle por mi rostro desconocido. ¿De verdad? No, no tengo ganas. Sus labios carnosos y su corte de pelo modelo pasarela, guapo, muy guapo, tanto para no fijarme en la chica que le acompaña. ¿Quién es? 112, policía local. Por esta vía no se puede ir a más de cuarenta, ellos a ciento diez. ¡Caja para el Ayuntamiento! Ah no, que son los mismos. ¡Dita sea! Última calada, me quemo los dedos. Tiro la colilla al suelo y me pongo de pié. Me duele el culo y algo las rodillas. Siento el frio intenso. Ya he esperado bastante, el sol no tiene intención de asomarse y el agua en forma de lluvia llega a mi cuerpo. Saco la fotografía de mi rostro desconocido y la guardo en el bolsillo interior de la chaqueta. Me siento bien, Muse me lo recuerda, batería, lluvia, batería, lluvia, percusión, lluvia. Amor eterno por ti, me gustaría besar tus labios pero nunca te lo he dicho. Otro día sin encontrar mi rostro desconocido de la fotografía.


Tags: El arte de encontrarse, Creativo

Publicado por JsJFrog @ 12:19  | Escritura votar
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