Invierno de 2010, decidido a buscarme indago por los callejones de la ciudad. Pertrechado con una fotografía de mi rostro desconocido en el bolsillo trasero de mi pantalón, salgo a patear las calles. El cometido se convierte en epopeya.

Lunes, 15 de febrero

Abro las cortinas del comedor y miro a través de la ventana. Aplico el primer concepto básico de la meditación. Observo lo que veo sin juzgar nada. Llueve, frio y un aire de pelotas, pero no lo cuestiono, no me parece ni bien ni mal, sólo es una observación. Un tipo con paraguas, una mujer con paso ligero intenta resguardar su bolso aunque su espalda queda fuera y se está poniendo perdida de agua. Se nubla la vista, me aburro. Quiero salir, necesito salir a buscar mi rostro desconocido de la fotografía. Me encamino hacia el metro abrigado hasta los pelos de las orejas. Bajo las escaleras mecánicas de tres en tres. Para que tanta prisa, ni me lo cuestiono. Sigo de alguna forma meditando. Miro a la máquina expendedora de billetes, le enseño la fotografía. No, no pienso venderme a las máquinas. Bastante vendido estamos a los políticos y a las marcas, por no decir a los empresarios, como para vender mis súplicas a las máquinas. Me dirijo a la taquillera, o no, taquillero. Qué pena, me hubiese gustado imaginármela desnuda. Saco la fotografía de mi rostro desconocido y se la enseño. Me contesta seco: los billetes de tarifa antigua se cambian en la máquina. ¿Defecto de comunicación, mecánica del funcionario…? ¡A quién le importa! Nos gustas vivir arrodillados. Saco los cascos y pongo en el MP3 a Malu a un volumen ultrabajo. Quiero que me susurre al oído por qué le conoce desde siempre, por qué estaba en su mente y en su alma, quiero que me susurre su deseo mientras sigo observando. Parado en el andén, sin mover ni un musculo giro a diestro y siniestro la cabeza. Una mara de chavales se agita. Nos han querido pegar un “pokeros”. Ni entiendo ni creo que sea el momento de indagar en las bandas urbanas que agitan la ciudad. Corren de un lado a otro como pollos a los que se les ha cortado la cabeza. Buscan, husmean entre la muchedumbre del andén, buscan pero sin querer ver realmente. El metro para ante mí, se abren las puertas y entro despacio. Siempre he pensado que cuando voy en el metro un asiento tiene mi nombre y tarde o temprano lo encuentro. Los dos primeros intentos fallidos, la vieja me lo ha quitado por la mano y el chaval ágil, bregado en mil batallas por un asiento me quita la segunda oportunidad. Me resigno. Gritos. Una decena de personas se levantan de los asientos como si hubiese alarma de bomba. Ya lo decía, siempre hay un asiento con mi nombre. Me siento mientras oigo de nuevo los gritos, esta vez más cerca. Te rajo la cara, mierda, que eres un mierda. Me cago en tu puta madre. Yo me cago en todos tus muertos. Ven aquí y dímelo. Chavales corriendo, entrando y saliendo del vagón. Pelea por los suelos del andén. Una señora mayor sale despavorida por la puerta mientras tira del freno de emergencia del vagón. Más tiempo para la revolución. ¿Alguien conoce mi rostro desconocido de la fotografía? Pregunto. La gente está paralizada, los asientos han quedado vacíos y los que no, se encuentran en meditación, sólo observan sin juzgar, sin sentir, sin vivir. El miedo, siempre el miedo. El miedo a perder el trabajo, el miedo a que te roben, el miedo a volar, el miedo a morir, el miedo a amar, el miedo a ser lo que cada uno es. Hijos de puta, cabrones, niñatos de mierda. Dice el más alto ataviado con pendientes de brillantes en las orejas. Los otros dos le contestan en árabe. Increíble. No somos capaces de entendernos para las buenas causas, pero para las guerras estamos dispuestos a entender hebreo, hacer pasaportes falsos a falsos personajes e incluso arrodillarnos ante la jerarquía de la iglesia. El MP3 ha dejado de sonar, nadie me susurra al oído, la vista se empieza a nublar. Llueve, frio y hace un aire de pelotas. A través de la ventana veo las gotas caer. Me aburro. Cierro las cortinas. Otro día sin encontrar mi rostro desconocido de la fotografía.


Tags: El arte de encontrarse, Creativo

Publicado por JsJFrog @ 13:26  | Escritura votar
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