Era el ?ltimo d?a de verano. Atraves? dos puertas a la calle, llam? a la puerta de la casa y me recibi? con dos besos. Marta segu?a igual de guapa, con esos enormes ojos llenos de luz y una eterna sonrisa. Entr? en el comedor y dej? sobre una silla la c?mara de fotos y una mochila que llevaba. Al poco tiempo est?bamos sentados en un sof? de dos plazas de color marr?n y fabricado en algo parecido al cuero. Unas velas y unas copas de vino encima de la mesa eran argumentos suficientes para empezar a hablar de nosotros, de nuestras vidas, de los a?os que estuvimos separados despu?s de mucho tiempo estudiando juntos. Me hablaba de sus ?ltimas conquistas, de un adinerado ?rabe que conoci? en Dubl?n y que le prometi? un pedacito de luna, aunque yo se que en su mente siempre le quedar?a Par?s donde conoci? no a su verdadero amor, sino qu? el placer de sentir s?lo est? reservado a los que arriesgan y juegan fuerte a esta ruleta a la que llamamos vida. Mientras me hablaba miraba sus ojos, el movimiento de sus labios, el pendular de sus pendientes gris titanio, la camisa de seda a veces azul, a veces negra, que llevaba puesta, sus pantalones blancos algo ajustados, sus bragas de color negro que se transparentaban t?midamente, sus zapatos de tac?n alto, blancos, a juego con los pantalones, el hematoma amoratado casi negro debajo de la u?a del dedo gordo de uno de sus pies y un lunar sobre el pecho juguet?n, que se mov?a arriba y abajo al ritmo de las caladas que Marta daba a un cigarrillo que en ese momento se estaba fumando. Mientras ella hablaba debi? notar que mi atenci?n estaba un poco dispersa y pens? que posiblemente la m?sica que sonaba ten?a algo que ver en la dispersi?n. Se levant? ligeramente y se abalanz? sobre m? para llegar al bot?n de control de volumen de la radio. Not? una ligera presi?n de uno de sus pezones sobre mi pecho. Estaba duro. Los escasos segundos que tard? en bajar el volumen me sirvieron para fabular sobre el color rosado de sus pezones destacando sobre el blanco de su piel, el pelo de su pubis rasurado a la medida justa y con una forma que se apetec?a inolvidable y su sexo ardiente. En esos escasos segundos recorr? mentalmente de nuevo su habitaci?n, su cuerpo desnudo y embarazado que viv?a en una fotograf?a colocada en la pared encima del cabecero de la cama, blanca, de metal, cubierta con una colcha salpicada de motas de color que perfectamente pod?a ser un jard?n de flores y que lindaba a los pies con una c?moda donde se sosten?a en equilibrio y a medio abrir un caj?n repleto de bragas revueltas y a por la derecha con un armario ropero digno de ser olvidado. La agarr? por los brazos y la gir? hasta que me dio totalmente la espalda. Comenc? a manosear sus pechos por encima de ropa, los acarici? sin prisa y termin? jugando con los pezones. Le quit? la camisa, me deshice del sujetador. Una de mis manos segu?a jugando con los pezones mientras otra se deslizaba hac?a el bot?n del pantal?n. Lo desabroch?, baj? un poco la cremallera y me abr? camino entre las bragas. Parecieron horas pero s?lo pasaron unos segundos hasta que Marta se levant? y que quit? toda la ropa. - ?Y ahora?- me dijo con la voz entrecortada mientras permanec?a de pie, delante de m?, totalmente desnuda. Sonre?. Me levant? y saqu? de la mochila una camisa blanca y muy arrugada. Se la di para que se la pusiera. Le quedaba enormemente grande pero estaba muy atractiva. Destacaba el colorete de sus p?mulos y sobre todo el azul penetrante de sus ojos que eran cada vez m?s azules. La sent? sobre una silla, de perfil, entresacando unos de sus pechos por fuera de la arrugada camisa, saque una cinta negra de la mochila y tap? con ellas sus ojos, anud?ndola por detr?s del pelo y la dije que mirase hacia abajo con un peque?o giro de la cara hacia m?. La luz del atardecer del ?ltimo d?a de verano que entraba por las ventanas era indescriptible. Cog? la c?mara y realic? unas pocas fotograf?as variando el punto de vista. Me acerque a ella, le di un beso en los labios y me sent? en el sill?n. Su pez?n segu?a presionando mi pecho. Marta se quit? de encima de m? y me pidi? perd?n, se hab?a dado cuenta y comenz? a ponerse colorada. Sonre?. Seguimos hablando unos minutos, unas horas. La verdad es que no recuerdo bien el tiempo que estuvimos hablando hasta que me levant?, cog? la mochila y mi c?mara y me desped? de ella. Cuando sal? del portal, muy nervioso encend? la c?mara y vision? las ?ltimas fotos. Sonre? ligeramente, apagu? la c?mara y con las manos en los bolsillos comenc? a caminar calle arriba. Hac?a calor para ser el ?ltimo d?a del verano.


Publicado por JsJFrog @ 13:56  | Escritura votar
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Comentarios

Encendí unas barritas de sándalo, me di un baño y unté mi piel con aceite de aloe. Miré el reloj ...se acercaba la hora. Eché unas gotas de perfume en mi cuello mientras fantaseaba que él lo besaba. Estaba muy impaciente. Abrí la puerta y deseé besarle. Sus ojos me miraban con ese brillo que tanto me gusta y ya me gustaba cuando teníamos ventitantos. Dos besos y la alegría de encontrarnos. Era la primera vez que estábamos sólos.

Publicado por libertad
Viernes, 24 de septiembre de 2010 | 1:36

.....Me absorbía su conversación, su forma inteligente de pensar, sus divertidos giros y comentarios...su mirada chispeante y viva, su sonrisa canalla. Y no puedo evitar mirarle fijamente. Javier toma su cámara de fotos y dedice enfocar mi rostro. Se lleva su dedo índice a la boca y me ordena que me callle. Dispara una foto y otra. Echo mi cabeza hacia atrás y la apoyo en la pared....

Publicado por Libertad
Viernes, 24 de septiembre de 2010 | 1:39

...Con mi mano cojo mi cuello y la desciendo lentamente hasta mis pechos. Él sigue mis movimientos con los disparos de su cámara. Me tumbo en el sofá boca arriba, levanto una pierna mientras la otra está semiflexionada, y me quito la sandalia de tacón. Luego la otra otra sandalia. Revuelvo mi pelo y masajeo mi cabeza. Desabrocho mi pantalón mientras con los ojos cerrados imagino el sexo erecto de Javier... tan bello, tan deseable

Publicado por Invitado
Viernes, 24 de septiembre de 2010 | 1:43

 

... Clic.Clic.Clic. Bajo los pantalones. Clic.Clic.Clic. Me quito la blusa de seda azul.clic.clic.clic. Me tumbo boca abajo y miro al objetivo. Me coloco de lado. Juego con mis pechos  y desabrocho mi sujetador. Acaricio mi piel. Me doy la vuelta y le muestro mi espalda desnuda. Clic. Clic.Clic. Deja la cámara de fotos encima de la mesa y me da un beso en el cuello. Son las seis...está a punto de llegar.

Publicado por Libertad
Viernes, 24 de septiembre de 2010 | 1:46

 

... Clic.Clic.Clic. Bajo los pantalones. Clic.Clic.Clic. Me quito la blusa de seda azul.clic.clic.clic. Me tumbo boca abajo y miro al objetivo. Me coloco de lado. Juego con mis pechos  y desabrocho mi sujetador. Acaricio mi piel. Me doy la vuelta y le muestro mi espalda desnuda. Clic. Clic.Clic. Deja la cámara de fotos encima de la mesa y me da un beso en el cuello. Son las seis...está a punto de llegar.

Publicado por Libertad
Viernes, 24 de septiembre de 2010 | 1:53