Si de algo puedo estar satisfecho hoy es de saber que en muy pocas horas termina este año maldito.


Lo único bueno que me ha pasado es estar vivo, y de milagro, ya que el otro día volviendo del trabajo, caminando por una acera de Leganés destino a casa, me mordió un chucho. No se qué no le gustó de mí, me lo haré revisar.


Mi año ha sido como el chiste que me contaron el otro día sobre un niño medio ciego, chepudo, con graves deformaciones en brazos y piernas y algo tartamudo. Sentado a comer, no le apetecía mucho lo que había y su madre se afanaba en que el niño comiese diciéndole que a los niños que no comen les castiga dios, a lo que el niño perplejo le contestó: como no me deje sin flequillo.
Menos mal que este año aún tengo flequillo, aunque esté mutando hacia no se sabe que extraño ser que ha cambiado las sesudas lecturas de Murakami por algo más ligero y terrenal como Iris Murdoch y su mundo donde los escritores cincuentones se enamoran de niñas de veinte años mientras están intentando no ser seducidos por la madre de la niña que a la vez se está intentado divorciar de su marido que a su vez es escritor amigo del escritor protagonista que ya se separó hace tiempo y cuya ex mujer, podrida de dinero por un casamiento arreglado con un magnate americano, quiere volver al inicio de la partida. Todo ello aderezado con personajes de lo más superlativos.
Ésto podría no ser preocupante si no fuese unido a que me he enganchado a una serie llamada Gossip Girl (juajuajua, mejor no explicar más) y he dejado de lado The Wire.


Algo esta ocurriendo y el chucho se dio cuenta.


Feliz Año Nuevo a todos, todas.... ssssmuak....


Publicado por JsJFrog @ 12:48  | Escritura votar
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