Abrió la puerta, entró en la cocina y se dio cuenta en el primer vistazo. La tazas habían desaparecido. El resto de los enseres se encontraban en su sitio pero las argollas de donde solían colgar las tazas de corazón errante estaban vacías. Fue un duro golpe, sentía que todo estaba vacío: vida, cuerpo, alma y ahora, corazón. Miró al gato que reposaba sobre una de las sillas de la cocina, el gato le devolvió la mirada y ahí quedó todo. Nunca habían hablado mucho entre ellos y este instante no iba a cambiar la cosa. Derrotado se retiró para intentar dormir algo. ¿Quién podría haber hecho algo así? A su mente vino la imagen de la Bruja del Reino de la Rosaleda, ávida de ese tipo de objetos, o bien, su horda de no humanos que utilizaba para evitar mancharse las manos. Descartó ambos pensamientos, en el fondo la creía incapaz de realizar una cosa de ese estilo. Con este alboroto de pensamientos  se durmió. No llevava más que unos minutos acostado cuando los sueños empezaron a aporrear el subconsciente de su mente y vió un elfo emisario de la Reina de las Tierras Medias del Restón. Se inclinaba ante él en una pausada reberencia y le ofrecía una pequeña bolsa de tela muy sobada. Cogió la bolsa, miró en su interior y atisbó unas hojas de parra que eran el envoltorio de…… La emoción le hizo despertar de repente, agitado y con las manos igual que su corazón, vacías.

La inquietud le carcomía. De un salto se levantó de la cama, se vistió y se dispuso a tomar algo de comer. Una vez finiquitadas algunas de las viandas que sobre la mesa  había, se encamino hacia la puerta de la casa mientras hablaba de partir hacia Las Tierras Medias del Restón en busca de un sueño.

El viaje no se puede decir que fuera de rosas, pero tampoco fue muy hostil. Algunos escarceos con bestias, alimañas y algún humano violento que montado en su carruaje pedía paso a grito pelado. Nada ocurrió durante el viaje que no pudiese ser superado por el grado de ambición en cumplir el objetivo fijado de llegar al Palacio de la Reina.

 Al final del  día llegó ante la puerta de entrada al Palacio, la atravesó mirando su estructura fuerte y pesada dándose de bruces con un elfo que venía en sentido contrario. El elfo le miró sin extrañeza, como si le estuviera esperando. En las manos portaba una pequeña bolsa de tela usada que rápidamente y sin mediar palabra alguna le ofreció. Cogió la bolsa, su corazón vacío ahora palpitaba agitado, más bien descontrolado. La abrió con mucho cuidado, miró en el interior y una sonrisa se dibujó sobre su cara. Tal era su alegría que no se percató de que la Reina había hecho acto de presencia. Miró a su alrededor y vio a la muchedumbre cabizbaja, al elfo tumbado en el suelo y de frete a él, la Reina de Las Tierras Medias del Restón. Como si un resorte tirase de él, hincó la rodilla en el suelo y bajó la cabeza hasta que el mentón reposó sobre su pecho. La Reina con una delicada voz le invitó a levantarse y a sentarse a su lado. Así lo hizo. Una vez sentado a su lado y con un tono maternal, la Reina dijo: - Tu corazón ahora está vacío, pero si usas de forma adecuada las tazas de la Mercé todo cambiará. Las tienes en tus manos: la buena, la poderosa y la libre. La taza de la Mercé libre contiene un líquido negro con un fuerte olor a regaliz. La taza de la Mercé poderosa contiene un líquido amarronado donde el olor a regaliz se suaviza y deja paso a un olor agrio y la tercera taza, la taza de la Mercé buena, contiene un líquido blanquecino donde ha desaparecido totalmente el olor a regaliz dejando paso a un fuerte olor agrio. Estas tres tazas son tuyas, es todo lo que necesitas.

Mientras la Reina terminaba de hablar con él, comenzó a desvanecerse, le siguió la muchedumbre, el elfo y todo el Palacio al completo. Tras el extraño episodio se encontró sentado a la mesa en la cocina de su casa con una bolsa de tela usada a los pies. Rápidamente la colocó encima de la mesa, la abrió y extrajo del  interior, envueltas en hojas de parra, tres tazas que para su dicha eran las tazas de la Mercé. Quitó los envoltorios que las cubrían y constató la veracidad de las palabras de la Reina de Las Tierras Medias del Restón. Cada taza contenía un líquido de distinto color y olor. Se tomó unos minutos de reposo y reflexión hasta que decidió la secuencia en que se iba a beber las tazas. Primero fue la taza buena, siguió con la poderosa y acabó con la libre.

Cuenta la leyenda que jamás volvió a tener el corazón vacio y que, aunque vive solo y errante, tiene todo lo que le hace sentirse lleno, incluso se dice que llegó a hablar con el gato. Agradecido a la Reina de Las Tierras Medias del Restón se dedicó a que las tazas pasasen de mano en mano a través de la historia para que siguiesen ayudando a esos corazones que en un momento de la vida se encuentran vacios.

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La semana pasada fui a comer a casa de unos amigos. Comimos cocido y entre garbanzo y garbanzo, entre copa y copa de vino y entre risa y risa, la reina de la casa achuchó a uno de sus pequeñines, que casualmente tenía pinta de elfo,  para que me ofreciese un presente que consistía en una bolsa de papel con una caja en el interior. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al abrirlo vi que se trataba de un juego de tres tazas de café. ¿Cómo sabía ella que realmente me hacían falta tazas de café? Y aún más espeluznante, durante la comida me contó la historia que ahora yo os he contado. ¿Por qué?

De vuelta a casa pensé si ella no tendría algo que ver, si no sería la Reina de Las Tierras Medias del Restón algún antepasado suyo. ¡Quién sabe! Yo de momento me bebí tres tazas de café, leche y azúcar con las proporciones de cada cosa que me parecieron oportunas y me las tomé en el orden de la historia que ella me contó: primero el café solo con azúcar, luego el cortado y finalizar el café solo. No he sentido ningún efecto anormal ni nada que se le parezca pero hoy más que nunca me siento solo y errante, aunque tengo todo lo que necesito.

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Ahora es el momento de elegir. Aquí te dejos las tres trazas de la Mercé para que las degustes en el orden que te parezca. ¡Disfrútalas!

 

Café con leche

Café cortado

Café solo


PD: Dedicado a unos maravillosos amigos que son una parte de mi familia...juajua


Publicado por JsJFrog @ 9:02  | Escritura votar
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Comentarios

Eres un hijo de tu madre, ya sabes que para ti siempre estarán abiertas las puertas de Palacio. Un besote muy fuerte y tu también eres parte de nuestra familia.

Publicado por Invitado
Viernes, 27 de enero de 2012 | 10:15