"Tengo que empezar a conformarme con lo que la vida me da"

Pablo Alborán - Volver a empezar

Un sofá en blanco y negro

Oculto trás el sofá, mi madre me había mandado a la cama, veía películas de esas que ahora llamamos en blanco y negro. Erán películas sobre reuniones de compañeros que se juntaban después de muchos años y se contaban sus heridas de guerra. En la mayoría de los casos, por no decir todos, terminaba con unas lagrimillas en los ojos. Me emocionaban mucho, me emocionan mucho. Sí Alicia, es raro que un tipo que te atrona los oídos con palabras como:  "follar", "me la pela", "que te den por el culo"; entre otras doscientas variedades de tacos, a una velocidad de tres por segundo, pueda emocionarse, pero esa es la falsedad de la vida. Y ahora, cuando aquellas visiones nocturnas se hacen realidad, me veo en blanco y negro. Y me emociono, y pienso mucho si acudir o no porque me entristece el transmitir mi tristeza o porque me entristece trasmitir mi alegría, pero al final recuerdo aquellas películas y me pongo la ropa, y voy y tengo la sensación de haber llegado a casa, detrás del sofá. Y hemos pasado de los cuarenta, y nos contamos nuestras heridas de guerra, y miro a mi alrededor y lo veo en blanco y negro, y pienso: "joder (upss, otro taco), que guapos somos todos" y entiendo a una amiga mía que cada vez que me presenta o habla de un amigo o amiga suya me dice lo excesivamente guapo o guapa que es, y cuando tengo el gusto de conocerla, a mí, no me parece para tanto. Ahora sé que ella los ve en blanco y negro, como yo cuando llego a casa y miro oculto detrás del sofá.  Y dejamos atrás los cuarenta y pasaremos de hablar de los niños a hablar de los nietos, menos aquellos que van un poco a destiempo o que ni siquiera van, y para cuando quieran hablar de nietos, algunos ya estaremos muertos, aunque soy de los que piensan que seguiremos viéndonos en blanco y negro más allá del color, contándonos nuestras heridas de guerra, aunque ahora ya tendrán menos valor, igual que aquellas películas que ahora llamamos en blanco y negro y que me emocionan, igual que todas y cada una de las heridas de guerra de mis amigos a los que nunca dije, porque siempre me he quedado mirando detrás del sofá, que les quiero.

Y para todas aquellas mentes calenturientas que se quedaron pensando si al final la película acabó con el  caballero acompañando a la dama, achuchándola entre sus brazos y besándola apasionadamente, lo siento, haber estado detrás del sofá. 

final 2

No hay mejor demostración que una buena fotografía:

Unidos por el futbol... un Alemania-Portugal cualquiera

Vaya dos

Y me acompañó durante este momento de reflexión

Pablo Alborán

Volver a Empezar (Acústico)

Pulsa y difrútalo

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Publicado por JsJFrog @ 13:23  | Escritura votar
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