Un día cualquiera, del pasado más lejano, el abandono llamó a mi puerta. Esperado o no, fue increíble la cantidad de preguntas que pasaron por mi cabeza a velocidad supersónica. A un alto porcentaje de ellas, en el momento del adiós, no las pude dar respuesta. Ni siquiera me interesaban; ni las cuestiones ni las contestaciones. Imaginé que las soluciones a estas preguntas no contestadas llegarían poco a poco a través del sosiego, la meditación y la observación precisa de todo lo nuevo que empezaba a rodearme. Y digo nuevo porque, el prisma con el que comencé a sentir y a sufrir la vida se afinó, llegando a ser capaz de ver una pareja de pulgas saltando sobre los pétalos de una margarita que un chaval enamorado le regalaba a su chica en un vagón de metro atestado de gente, o, percibir el perfume de la chica de mi izquierda que se juntaba pero no se mezclaba con el mal olor del tipo de mi derecha. Todo se volvió más sensitivo para intentar, creo, entender el vacío mientras me encontraba asomado al propio vacío. Y me hice explorador de mi silencio y psicópata de sus palabras. Encontré acordes y letras, frases de segundo acto y diálogos de celuloide que me hicieron reír o me hicieron llorar. Incluso, encontré luz al final de un bocadillo de queso o en la última calada de un cigarrillo. Y en este devenir a lo sensitivo, me debato entre el sí y el no, el puede, o, un es posible. Y como era previsible, poco a poco, olvidé las preguntas. Lástima los que se quedaron en el ¿por qué? y eligieron sufrir a evolucionar, de ellos será el reíno de las no respuestas.

 ¿Quién no se ha sentido alguna vez diamante negro?

Stratovarius

Black Diamond

Pulsa y difrútalo

(cLiCk en la foto)

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Publicado por JsJFrog @ 14:36  | Escritura votar
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