Abrió los ojos y se vio inmerso en la oscuridad. ¿Desde cuándo la noche era reina y señora?
Caminó entre las tinieblas como un niño perdido en la noche de los tiempos.
Sucumbió a la infinita tristeza que entraba por las costuras de su cuerpo.
Miró alrededor suyo y atisbó al fondo de la oscuridad, allí, en El Comienzo del Fin, los azules ojos que una mariposa portaba sobre sus alas. Cambiaban de posición sin un patrón de movimiento aparente.
Encaminó sus pasos hacia los brillantes, inquietos y profundos ojos azules con la necesidad de dejar, tras de sí, la melancolía que le producía el recuerdo de tiempos mejores, aunque era consciente de haber sufrido vidas más duras. Y allí, en El Comienzo del Fin, se arrodillo en estática reverencia y vio la sombra de su delgado cuerpo sobre el suelo. La Luz Creciente venía a su encuentro como emisaria de la Madre Tierra. Sintió revivir y volteó la cabeza hacia el cielo donde la mariposa se despojaba de sus alas y transformaba su cuerpo hasta convertirse en una preciosa doncella que comenzó a abrazarse a él en una sinfonía de movimientos, esta vez sí, dentro de un patrón armónico. Una apoteósica danza carnal. Y volvió a descubrir los besos olvidados y las excitantes caricias, los susurros de amor y los ojos de fuego. Por un instante se olvidó de las costuras abiertas de su cuerpo y cerró los ojos. Los abrió y se vio inmerso en las tinieblas. ¿Desde cuándo la oscuridad era reina y señora?
Corrió entre las tinieblas, desesperado, ilusionado, confuso, iluminado. Vio a la mariposa y la persiguió hasta el Comienzo del Fin. Rozó con las yemas de los dedos sus alas, sintiendo su energía. Corrió y corrió, olvidando que hubo tiempos peores en los que lloró a través de las costuras de su cuerpo. Corrió y corrió, y, llegó al confín de la Madre Tierra donde recordó el sabor de los besos y los acordes de Priscila, y volvió a llorar, de felicidad. Y vio el amanecer sobre El Comienzo del Fin y postrado, agradeció a la Luz Creciente y la Madre Tierra, la infinita paz de su alma y dejó tras de sí, el anhelo y la soledad, encontrando los besos, las caricias y los susurros arrinconados en la noche de los tiempos y danzó con la mariposa, ahora doncella, hasta que la oscuridad fue un mal sueño, por siempre, jamás.

¿No lo crees?...escucha y luego me dices....

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Stratovarius
Mother Gaia
Pulsa y difrútalo
(cLiCk en la foto)
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Tags: Stratovarius, Mother Gaia, Infinite

Publicado por JsJFrog @ 16:09  | Escritura votar
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