Día D, hora H. Mandé el conjunto de mis tropas a la conquista de tu cuerpo. De forma irremediable, mi ejército se vio diezmado en la conquista de Cuello Largo. Arduo trabajo la retirada de la maleza que evitaba llegar a la zona. Una vez despejada, llevó largo tiempo la aplicación de las nuevas técnicas de batalla para la desestabilización del enemigo. Susurros y jadeos lanzados sobre los nidos de ametralladora localizados en Monte Orejas. Victorioso de esta primera escaramuza, aunque con bajas, continuaron la batalla. Pronto mis tropas llegaron a las Lomas de Senos. Allí se desarrolló una de las batallas, que por extraña, será recordada en tiempos futuros. Siempre pensé que el enemigo había utilizado tácticas prohibidas por la Convención de Ginebra, si no, cómo explicar el calor que de repente se desató en el campo de batalla, un tórrido viento que cruzaba a través de las lomas y aturdía a los soldados. No pude probarlo. Ahora bien, ataqué con armamento pesado. Lancé bombas de succión y de caricias que comenzaron por deshacer la bien pertrechada defensa del adversario. Sin dejar tiempo muerto, ordené el ataque sin piedad de los LenguaPanzer, encargados de finalizar la toma de las Lomas de Senos con la rendición de los Cuarteles Generales de Pezón. Fue duro pero se consiguió. No tuvimos muchas bajas aunque muchos soldados quedaron exhaustos. Sin descanso, continué la contienda. Vagamos por los amplios territorios de Valle Piernas y Sierra Nalgas sin encontrar resistencia, nos veíamos ganadores de la batalla. Nada más lejos de la realidad. Allí, en Monte Venus, nos esperaba la contraofensiva. Juro por Dios, que no soy consciente de lo que pasó, ni de por qué se perdió la guerra. Vi morir a muchos compañeros de armas, vi enloquecer a muchos otros, algunos estaban como poseídos y otros deambulaban sin rumbo arriba y abajo de Monte Venus. No funcionaron los torpedos de lamer y las comunicaciones con el Bajo Mando eran una y otra vez bloqueadas. Todo fue un Gustoso Infierno que acabó en masacre. Hoy me lamento, pude hacer más y mejor, seguro, pero sigo pensando que nunca estuvimos preparados para la toma de Monte Venus, pero eso, ya no importa y sólo queda preguntarse: ¿ahora qué?

"A dónde vamos, mi dulce niña...."

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Slash and
Myles Kennedy
"Sweet Child O'Mine"
Pulsa y difrútalo
(cLiCk en la foto)
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Tags: Slash, Myles Kennedy, Sweet Child O Mine

Publicado por JsJFrog @ 12:37  | Escritura votar
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