No supe lo poco que veía hasta que me diagnosticaron presbicia. Que palabra tan fea, pensé. Intenté informarme preguntando a la señorita que manejaba el artefacto donde mis ojos fueron evaluados. Más tarde conocí que dicho artefacto se llamaba foróptero. Ella no tenía ni idea, sólo estaba para manejar el equipo, me dijo. El foróptero era automático, claro está. No me quedé tranquilo, nada de brazos cruzados. Busqué toda información posible y en todas las posibles fuentes. Aparecieron términos que en mi memoria estaban asociados a temas que para nada tenían que ver con la visión: error de refracción o defecto refractivo, pérdida de nitidez, desenfoque, desgaste de los músculos ciliares y pérdida de flexibilidad. Todo muy de manual para un usuario de una cámara fotográfica. Términos y más términos que llenaban cientos de líneas para completar un montón de párrafos y todo, para concluir que cada vez soy más viejo. Hoy estreno mis gafas nuevas.


Publicado por JsJFrog @ 8:56  | Escritura votar
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