Hubo un momento en el cielo, hubo una nube que lo atravesó y siendo un haber que hubo y siendo un hada que la nube perforó, paró de volar y sonrió” - masculla mi abuelo mientras sentado en una enorme piedra al frío de la mañana espera a que aparezcan las ninfas. Toma una flor entre sus dedos y observa como los pétalos se abren al contacto con los primeros rayos de sol. Acomoda sus viejas antiparras sobre el caballete de la nariz y se agacha hasta casi tocar con la punta los pétalos húmedos. Escudriña los pistilos, la corola, el cáliz y los estambres. Agachado a su lado, casi rozando su mejilla, miro atónito e imagino su búsqueda insólita de seres mágicos, enroscados, durmiendo sosegados sobre la superficie de las flores esperando ser despertados por las palabras susurradas que mi abuelo emite. Un “interesante” siseado sale de su boca. Lo entiendo como un “eureka” y agudizo mi vista en busca de lo que él ve. Soy incapaz, no veo nada. Cinco por un lado, otros cinco, de estos hay diez y cinco de los otros. Interesante, repite de nuevo. ¿Dónde hay cinco? ¡Y cinco más! ¿Diez? Pero ¿cuántas hadas viven en esta flor, abuelo? Suelta la flor con una enorme sonrisa en sus labios seguido de una enorme carcajada. Mientras, anota en una libreta K5C5A10G(5)5 y dice: “infinitas”. Aún recuerdo su sonrisa antes de que su vuelo parase.


Tags: ultimodia03

Publicado por JsJFrog @ 10:50  | Escritura votar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios