Querida amiga, hace tiempo que venimos carteándonos y nunca te he mencionado la importancia que tiene una sonrisa en el rostro. Soy consciente que la muerte repentina de un economista metido a político, o bien, que la chica de un grupo pop coreano mantenga una guerra mediática con la mano que mecía su cuna, puedan ser más importantes, pero te ruego que leas esto. Hace años, muchos años, cuando los pobladores de la tierra tenían la piel dura como la roca, se pensaba que era imposible hacerles daño. Nada más lejos de la realidad. Siempre ha sido fácil infligir dolor, por muy dura que se tenga la piel, cuando hablamos de churumbeles. Este pensamiento, que a simple vista es pura lógica, no lo es tanto cuando ojeas un poco los noticiarios y percibes el dolor que se sigue infligiendo. Y es este pensamiento el que una tarde, una tarde de un día soleado y cálido, encaminó mi alma a un mundo de maravillas, de sentimientos encontrados, de temor, ternura, excitación y carcajada. Miedo, lo primero, excitación, carcajada y ternura lo siguiente, y al final, respeto. La admiración, sea o no visible, concentrada en un pequeño punto rojo en la cara, ya sea plástico o pintura, siempre está. Acompaña todos los movimientos del payaso, todos, y se dispersa en todas las direcciones como un rayo de luz que atravesará los corazones de aquellos a los que dedicas tu trabajo, a ti mismo y a la creatividad de tu cometido. Y si por un devenir mágico, la potencia de esa luz puede desvanecer el dolor de la piel de un niño como un laser borra un tatuaje, podrás ver lo más grande del mundo, un placer condensado llevado al infinito y servido en forma de media luna, lleno de dientes, sobre un rostro sorprendido, algo excitado, con un cierto temor y mucha ternura. Es la sonrisa de un niño. Payasos, con "P" mayúscula, gracias.

Pallasos en Rebeldía - Cisjordania


Tags: Pallasos en Rebeldía, Festiclown Palestina, Payasos

Publicado por JsJFrog @ 10:20  | Escritura votar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios