Querida amiga, hace tiempo que venimos carteándonos y nunca te he mencionado la importancia que tiene una sonrisa en el rostro. Soy consciente que la muerte repentina de un economista metido a político, o bien, que la chica de un grupo pop coreano mantenga una guerra mediática con la mano que mecía su cuna, puedan ser más importantes, pero te ruego que leas esto. Hace años, muchos años, cuando los pobladores de la tierra tenían la piel dura como la roca, se pensaba que era imposible hacerles daño. Nada más lejos de la realidad. Siempre ha sido fácil infligir dolor, por muy dura que se tenga la piel, cuando hablamos de churumbeles. Este pensamiento, que a simple vista es pura lógica, no lo es tanto cuando ojeas un poco los noticiarios y percibes el dolor que se sigue infligiendo. Y es este pensamiento el que una tarde, una tarde de un día soleado y cálido, encaminó mi alma a un mundo de maravillas, de sentimientos encontrados, de temor, ternura, excitación y carcajada. Miedo, lo primero, excitación, carcajada y ternura lo siguiente, y al final, respeto. La admiración, sea o no visible, concentrada en un pequeño punto rojo en la cara, ya sea plástico o pintura, siempre está. Acompaña todos los movimientos del payaso, todos, y se dispersa en todas las direcciones como un rayo de luz que atravesará los corazones de aquellos a los que dedicas tu trabajo, a ti mismo y a la creatividad de tu cometido. Y si por un devenir mágico, la potencia de esa luz puede desvanecer el dolor de la piel de un niño como un laser borra un tatuaje, podrás ver lo más grande del mundo, un placer condensado llevado al infinito y servido en forma de media luna, lleno de dientes, sobre un rostro sorprendido, algo excitado, con un cierto temor y mucha ternura. Es la sonrisa de un niño. Payasos, con "P" mayúscula, gracias.

Pallasos en Rebeldía - Cisjordania


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Querida amiga, vaya fin de semana. Ayer, domingo, dos tipos sentados en un banco de la Plaza de la Paja, con una lata de cerveza en la mano, mantenían una acalorada conversación. Uno le decía al otro; que sí, que ya sé que no soy Tango, pero no te vueltas loco que tú no eres Cash, ni estamos en una misión de vigilancia. A lo que el otro, entre atolondrado y una pizca molesto, le respondía; no me he vuelto loco, te repito que no lo recuerdas, pero eres Hutch y yo Starsky y nos encontramos vigilando aquello que está de frente, lo azul, lo que parece una cabina de teléfono. Realmente no es una cabina, es un paso de almas malditas, el intercambiador final. Perdona Starsky, ¿a quién se supone que esperamos? No lo sé bien, Hutch, me han dicho que tiene gafas, casi calvo y el poco pelo que le queda muy canoso. Creo que era un pez gordo, siempre trajeado y creo que alguna vez se llevó algún cachete en el rostro que acabó descuadrándole las gafas. Trabajar en economía es un riesgo. Nunca se sabe a quién le robas el flan. Starsky, creo que esta misión es muy compleja, prefiero ser Tango para enfrentarme con mayor solvencia. ¿Te importa? Para nada, yo seré Cash. Ahora comunica un 10‑7 que tenemos que ir a por más cerveza, según las últimas noticias, el maldito pasará mañana a eso de las 13:00 horas y debemos impedir que cuando llegue al intercambiador final tome el camino equivocado.

Hoy me he topado con la noticia de su muerte. Espero que Tango y Cash sean buenos policias.


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Publicado por JsJFrog @ 14:06  | Escritura votar
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Querida amiga, cuando tengo un poco de tiempo libre en el trabajo, digamos entre dos y tres horas de las ocho productivas, me apetece surfear por las redes, por los ceros y unos de la información y diversión, cada vez más cero y menos uno. Algún día, si tengo un minutillo extra, te lo explico en profundidad. Ayer, después de una intensa jornada laboral, llegué a casa con la cabeza bullendo. Preparé café y saqué las chinchillas de naranja que había preparado el día anterior. Mientras saboreaba tan apetitoso manjar, no dejaba de atormentarme una y otra vez, un sentimiento de perplejidad. Cómo es posible que en todo lo que leo y veo en las redes, sea la temática que sea y sea quién sea que lo crea o comparte, siempre hay algún comentario despreciativo, alguna postilla con que aguijonear. Siempre hay “seudoentendidos” para cualquier cosa que se precie. Si hablas del tiempo, aparece el creador del clima, si prefieres colgar un corto experimental, aparecen, en el mejor de los casos, el purista que te informa de forma explícita la mierda que muestras, y en el peor de los casos, no tener la mala suerte de tratar un tema incómodo ya que, para esos temas, siempre hay un “lobby” que te perseguirá hasta la tumba y más allá. Y me pregunto: ¿no sería más fácil leer o ver algo y analizarlo para uno mismo? Si lo entiendes como positivo para ti, bien, y si lo entiendes como negativo, bien, lo abandonas y sigues buscando. Dicho lo cual, siempre queda la esperanza de esos miles de personas anónimas y no tan anónimas, que son realmente entendidas y que nos abren los ojos y los oídos a contenidos magníficos, que comparten y divulgan sin temor. Vamos, que la cosa está como para difundir la receta de las chinchillas de naranja.


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Publicado por JsJFrog @ 11:30  | Escritura votar
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Querida amiga, cuánta verdad retorcida por la palabra para retorcer la palabra verdad. Retruécano, ya no sé ni lo que te cuento. Me siento extraño, como antaño, en aquellos días en que regresando de colegio en el autobús de línea pensaba que era un extraterrestre. Si hablas como un extraterrestre, andas como un extraterrestre, comes como un extraterrestre y piensas como un extraterrestre, eres un extraterrestre y te extraña todo lo que a tu alrededor se mueve, come, respira o hace caca. Días en los que un ligero picor de cabeza terminaba con ésta amarrada fuertemente por las enormes manos de mama, gritándome por el oído más cercano a su boca lo guarro que soy, que una ducha más a menudo no está de más. Nunca le dije que los extraterrestres no podemos mojarnos, nuestra piel pierde resistencia y puedo llegar morir desintegrado. Mientras gritaba, pasaba por mis cabellos algo parecido a un rastrillo enano e iban cayendo sobre un paño que había colocado en la mesa, bajo mi cabeza, una gran cantidad de pequeñas partículas algo redondeadas. Ella los llamaba piojos. Me callé, por temor, el decirla que eran transmisores de alta frecuencia para poder controlar en entorno cercano y algo menos el lejano y que en momentos de alta tensión con alguien o algo, podía llegar a controlar su mente y sus actos. Que pertenezco a un estudio de la CIA, un prototipo creado por proyecto MK Ultra y eso que ella reventaba entre las uñas poniendo a veces cara de loca, eran valiosos dispositivos electrónicos de alta precisión. Menos mal que a la CIA nunca se le ocurrió pasar la factura, si es ahora con esto de la crisis, mi madre me mata metiéndome en la bañera.


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Publicado por JsJFrog @ 14:27  | Escritura votar
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Querida amiga, hoy es un día complicado para conversar contigo. Hay un aluvión de historias que me gustaría contarte, pero no quiero aburrirte. Y entonces oigo que un alcalde va a poner a parados a recoger mierda de perro y que esto es bueno porque crea empleo, y pienso, no sería mejor dar educación a los incívicos y crear empresas que además de generar empleos de calidad, generen valor añadido, aunque seguro que más de un pseudoempresario entiende como valor añadido al valor de la mierda: mierda de trabajo, mierda de salario, mierda de horario y mierda de gestión.

Seguimos a vueltas con si las palabras son antiguas o machistas, enredado en como tengo que hacer o no pis y delante de quién o no tengo que hacerlo. Creo, querida amiga, que tú no tienes duda delante de quién te gusta o no hacer ciertas cosas y a quién dejas o no entrar. Tiempos pretéritos nos abordan. Podemos dar gracias, amiga, que por lo menos y de momento, ya no tienes que bajar al infierno con la semilla que te fue entregada y que por el motivo que te de la gana decides dejar.

Menos mal que nos quedan funcionarios competentes y se ha detenido al pederasta de Ciudad Lineal, y que sigan así porque con tanto loco suelto como el navajero que abandonó su arma en la espalda de un transeúnte que obliga a frotarse los ojos para salir de la perplejidad. Profesionalidad, creo que se llama, pero no estoy muy seguro cuando recuerdo los días de metro y ostias. Cómo dice mi cielo, “las gallinas que entran por las que salen”.

Y doy gracias porque atrapen a estos tipos, que va a llegar el día que vayamos por la calle, paseando, a realizar un trabajo, o bien, recogiendo la mierda de un perro que tiene la mala suerte de tener un dueño bárbaro y se piensen que eres pederasta y te soben en morro…. a que ya ha ocurrido.


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Publicado por JsJFrog @ 13:35  | Escritura votar
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Querida amiga, sigo preso en este agujero de cuatro por cuatro al que llamo oficina. Igual de sucio y revuelto que siempre, aunque no pierdo la esperanza en que un día llegaré y estará en perfecto estado de revista. Será para compensar la pérdida de esperanza que supone el navegar por la vida, igual de revuelta y sucia que la oficina. Ayer estuve tomando un refresco de cola con mi amigo Carlos. Interesante persona y personaje. Alto, delgado, grandes ojos, bastante sonriente, extrovertido y calvo, aunque eso, es lo de menos. Estuvimos varias horas hablando y vino a decirme algo así como que el barco se va a la deriva y solo quedan a flote las mediocridades. Hablaba sobre su nave, esa que ha estado media vida engalanando mediante cursos de interpretación, perfeccionamiento de la voz y sacrificio, esa nave que acabará yéndose a pique. Por décimas de segundo desconecté, el movía la boca mientras en mi cabeza hervía el sentimiento residual de hastío que perdura en mí esta semana, después de ir a una clase abierta de interpretación y encontrarme con el vacio. Durante toda la clase, a la que asistí con gusto y dedicación, reflexionaba sobre otras clases abiertas a las que he acudido en el pasado, repletas de gente ya que venían avaladas por personas encargadas del casting de algunas conocidas producciones, castinistas, creo que los llaman, aunque yo prefiero llamarlos innecesarios. Debí balbucear la palabra “innecesarios” porque Carlos me preguntó que era innecesario. Centre por unos instantes la mirada en sus grandes ojos y pasado un instante le dije: mandar a los barcos a luchar en tiempos de suciedad y tormenta a espacios infinitos y abiertos, mejor, luchar en la ensenada, a cara de perro, sin importar quién manda los navíos enemigos. Seguro que en el cuerpo a cuerpo, preferirán ver un barco engalanado y de hechura perfecta, aunque la mayoría de las veces prefieran vivir entre la suciedad y tormento que produce el trabajo mal hecho, mira, igual que en mi oficina.


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Publicado por JsJFrog @ 15:01  | Escritura votar
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Querida amiga, lo difícil de trabajar todos los días es el poco tiempo que deja para poder contarte las pequeñas cosas que me ocurren. Entiendo que son pequeñas porque no me causan mucho dolor, aunque un poco de desazón, puede. Anoche no podía dormir y decidí, impulsivamente, levantarme y salir a la calle. A la luz de la luna creciente me senté en un banco de la acera, de frente al portal de la casa. Necesitaba dejar la mente en blanco. Durante muchos años lo he conseguido, pero últimamente mi cabeza se resiste a la liberación. En la zozobra del empeño, oí música procedente del callejón que a mano derecha salía a la calle principal del barrio. Era un sutil silbido melódico de jazz acompañado por unos siseos armónicos un punto más bajo de volumen para dejar lucimiento a la estrella. Identifiqué algunos pasajes de Blue Monk. Un cuarteto asomó, por fin. Sus hociquillos repletos de bigotes y su largo rabo delatarón su especie, ratas, y al frente, una rata vieja. Fueron aproximandose poco a poco entre acordes y frenéticos solos. Al llegar a mi altura, la rata vieja se sentó a mi lado, mientras, el terceto restante se alejó siguiendo con el acompañamiento musical. Ella me miró fijamente. Yo, la miré fijamente. Pasó el tiempo, o no. Allí estábamos, enfrentados. No aguántate más y le pregunté si tenía hora, a lo que respondió que el paso del tiempo jamás llenará una piel agujereada. Se levantó y se marchó siguiendo el compás que el terceto había dejado flotando en el ambiente. Encendí un cigarro y sonreí. 


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Publicado por JsJFrog @ 11:33  | Escritura votar
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Querida amiga, podría hablarte de “elegido” y sobre su inútil muerte, pero no quiero perder ni un minuto de mi tiempo en explicarte tal atrocidad y contribuir al efecto llamada de mentes perturbadas. Prefiero contarte una historia basada en hechos reales, una historia oculta y que ha sido transmitida de boca a oreja. Puede que ahora esté algo desvirtuada, pero aún así, sigue teniendo fuerza primigenia y fuego interno. En el momento de los hechos no sabían si tratarle de loco o apasionado. Vivía cerca del río Duero, en un pequeño pueblo de escasa repercusión y falto de pobladores. “Rara avis”, discurría su vida entre cintas de Scott Walker y películas de Polanski. No era raro encontrarlo en la cantina, con un chato de vino entre las manos y hablando de “El inquilino”, de su enajenado protagonista y de la fuerza de la actuación. Un trago tras otro, un recuerdo tras otro, una obsesión tras otra. Balbuceaba sobre sus maestros. Nombres volaban entre eructos de alcohol: Sara, Eduardo o Miguel, sin llegar nunca a explicar qué fueron para él en su vida. Transcurrido el tiempo, comenzó a mirar a sus paisanos con recelo. La confianza se tornó en desconfianza, asomó la tristeza y cundió el desasosiego. Hablaba, a quién quería escucharle, sobre cómo sentía que las arrojadizas lanzas se clavaban en su cuerpo. Hablaba de cómo las deformadas caras de los moradores del pueblo mostraban una enorme felicidad  ante su dolor. No dejaba de beber. Un día más, una copa más, un eructo más. Sufría sin que nadie quisiese o supiese remediarlo. Abandonó su casa, peregrinó por las calles y desafió a la muerte. Perdió. Un día apareció exánime, con el cuerpo lacerado y los ojos completamente abiertos perdidos al infinito, exigiendo piedad. En los días posteriores al descubrimiento, el silencio se apoderó del pueblo, de las gentes. Silenciaron su vida, su dolor. Hicieron desaparecer sus pertenencias, cualquier rastro que puede indicar que allí vivió, que allí murió. Jamás, en Tordesillas, se volvió a hablar de él.


Publicado por JsJFrog @ 13:41  | Escritura votar
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Querida amiga, sigo enfadado con el mundo por permitir que una maldita araña me haya dejado en un estado lamentable, no tanto por la picadura como por los antiestamínicos que tomo para evitar que la infección se apodere de mi debilitado cuerpo. En este estado me importa un bledo la subida del IVA, que la seguridad social se plantee dar de lado a los diabéticos, que los políticos no se impliquen más en la sociedad, las agresiones, las torturas y quién tiene o no acciones. ¡Qué me importa! Si la araña me ha picado, sus razones tendrá. En el delirio, ardiendo la piel roja, aparece la imagen de una niña ya mujer que rememora entre la polución muerta de su ciudad los años en que sintiéndose extraña en el trasportín trasero de la bicicleta de su padre devoraba un plátano de camino al colegio. Siente la incomodidad y reprocha en silencio a su padre el medio de locomoción. Vuela en mi desasosiego su cara, ahora en el momento finito cuando el negro humo, el abrasador sol y el polvo azufrado le quema la vida. Saborea el dulzor del plátano en la oscuridad de la luz y siente el dolor del reproche y la verdad de su padre. Apocalíptico antiestamínico.

"Montague Terrance (In Blue)" 
de Scott CD por Scott Walker   

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Scott Walker
"Montague Terrance"
Scott Walker
(cLiCk en la foto)
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Tags: Scott Walker, Montague Terrance, Scott CD

Publicado por JsJFrog @ 9:29  | Escritura votar
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Hola amiga, que vivimos en una sociedad podrida, cada día lo veo más claro. Te dejas en un descuido la tarjeta monedero de la máquina del café enganchada al sistema de cobro y te birlan la pasta, para ser más exactos, veinte céntimos, y lo lamentable reside en que el café vale diez céntimos. Y luego serán los que se rasgan las vestiduras cuando Pujol o Bárcenas se lleva la pasta de todos. La sisa es cómo la droga, se empieza por un porro y se termina en el cristal o montado a caballo, a veces claro. Pelillos a la mar, que yo vengo a hablarte de mi libro. Si la puta de la araña que me ha picado hubiese tenido a bien picar a cualquier mamarracho de los que pueblan la sociedad VIP, seguro que le hubiese transmitido poderes y ahora sería algo parecido al hombre araña, treparía por tejados, escupiría telas y oscilaría cual péndulo de edificio en edificio. Eso sí, se libraría muy mucho de ayudar a los demás no vaya a ser que el populacho se acostumbre y estén dando la barrila con memeces ora sí ora también, que el trabajo cansa y si no es remunerado más. Ahora bien, estimada colega, yo me tengo que conformar con tener la pierna como un morcón, morada como un nazareno, con pústulas de difícil visión y prurito salvaje que aprisiona mi mente no dejando que me olvide de la araña madre que la parió. Ahora bien, la perdono porque seguro que no se dio cuenta de que estoy lejos de que lo que puede ser considerado un VIP con tendencia a superhéroe y seguro que en su arácnida cabecita no estaba el intentar hacerme daño y mucho menos superhéroe, aunque con lo que me pica, los ronchones que me han salido y las supuraciones es posible que tengamos que considerar modificar alguna acepción de superhéroe. 

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spiderman


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Publicado por JsJFrog @ 12:58  | Escritura votar
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