Miro la tormenta a través de los cristales golpear y me entero, de sopetón, que Tomita ha muerto. Isao Tomita. Un puñado de olores y sonidos explosionan en mi cabeza. El olor “cool” de mi tía y su colección de cintas de casete impregnadas con un particular aroma a incienso. Rotuladas a bolígrafo, se podían leer los nombres de C. Corea o Tomita Ahora percibo la ingenuidad del momento. El tiempo de pegar la oreja al altavoz o de utilizar el bolígrafo como rebobinador, otro recuerdo más, las pilas eran un artículo de lujo. Época revuelta, rebobinada sobre sí misma una y otra vez, agobiante. Un período sobre el que brotaban flores de serenidad en forma de los sonidos electrónicos de Tomita. Cerrar los ojos y oler las croquetas de la abuela, sus patatas guisadas, un huevo frito con puntilla, una tortilla de patata a medio cuajar o el opulento cocido. El agua y la muerte se lo lleva todo, todo menos el recuerdo de un nuevo y enigmático sonido con olor a incienso y sosiego.


Tags: Isao Tomita, ultimodia03, recuerdos

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