La tristeza es un estado que me provoca preparar una sopa de cebolla. Será porque disimula muy bien lo emocional el picar la cebolla finita. Es una actividad de bajo riesgo, no importa la edad o el estado de tu corazón, bueno, eso un poco, pero como dicen los técnicos, efecto colateral despreciable. Son reconocidos los efectos placenteros que produce el pelar una cebolla. Quitar capas, una tras otra, obteniéndose el mismo resultado en un proceso cíclico solo interrumpido por la inesperada capa marrón, casi negra. Una capa de podredumbre que hace que todas las demás, las preciosas capas descubiertas hasta el momento dejen de tener valor alguno. El asco es superior a la inteligencia y hace que todo acabe en la basura. Nadie muere de amor por una cebolla. Cogemos otra y comenzamos el fatigado camino de la preparación. Rutina que acaba en la ansiada sopa de cebolla y cuando mi hija me grita –¡no me gusta la sopa de cebolla!- la doy dos tazas.


Tags: jsjFrog, emociones, sopa de cebolla

Publicado por JsJFrog @ 10:33  | Escritura votar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios