Un día, muy lejano, maté un pollo. Así de claro y así de duro. Los hechos se encuentran almacenados en el rincón más inexpugnable de mi cerebro. Un rincón húmero, con telarañas, algo de moho y un fuerte olor a culpa. Un rincón opaco a los escáneres y translucido al paso del tiempo. Tiempo necesario para poder gritar que fui yo, yo maté al pollo. Que fui yo el que recogió el cadáver aplastado de entre mi cuerpo y el colchón de la cama. Que fui yo quién sigilosamente, al amanecer, recorrí los seis metros que separaban mi habitación de la cocina y arrojé el muerto a la basura. Volví a la habitación, cargado de tristeza y reproche, para pasar toda la noche en vela. Mi madre siempre supo que yo fui el asesino y yo siempre supe que fue por amor.


Tags: jsjFrog, animalario, culpa

Publicado por JsJFrog @ 9:49  | Escritura votar
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios