Se respira un día inhóspito. Elvira, mientras pulsa sobre uno de los dígitos de la calculadora que tiene en la mesa, piensa. Mira a través de la ventana y vuelve a pulsar algunos dígitos de la calculadora de forma aleatoria y armónica, sin darle importancia a lo que en la pantalla aparece. Echa un vistazo. 23478. ¿A quién le importa el 23478? ¿A quién le importo yo? Piensa. Se respira un día triste. Un perro pasea por la calle callada y llorosa. Las lágrimas del día mojan sus grandes y descuidadas lanas. A él, no le importa y trota con la fluidez que la araña muestra cuando pasea por los finos hilos de su tela. ¿A quién le importa? Dios está muy ocupado y el Diablo, en día como hoy, tiene mucho trabajo. Nubarrones se desarrollan rápidamente. Elvira no deja de teclear en la calculadora mientras la música asíncrona de los truenos deja destellos desnudos sobre las pupilas de un perro asustado. Llora el cielo y ruge la tristeza. ¿A quién le importa? ¿A quién le importo? Piensa Elvira.


Publicado por JsJFrog @ 14:41  | Escritura votar
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